lunes, 19 de abril de 2010

Kindle, lectores electrónicos y contenidos (1)

El libro electrónico, qué gran invento. Yo soy de natural anti-tecnología, eso va por delante. No es por que sea de letras, que tampoco ayuda, sino precisamente porque trabajo con ordenadores todo el día (literalmente, en una empresa de IT) y sé lo que digo. Microsoft me complica la vida, a mí y a mis clientes hasta puntos insospechados. También creo que si un cacharro no es "intuitivo", entonces no es un avance o tecnología que me interese y con esto quiero decir que si hay que leer detenidamente las instrucciones para hacerlo funcionar o si mi madre no lo entiende a la primera (o segunda), no quiero ni siquiera venderlo en mi tienda. Nos ahorra problemas a mí y a los demás. Esta actitud me hace indiferente a todas las modas tecnológicas inútiles, innecesarias y redundantes (el bluetooth, por ejemplo). Dicho esto, cuando empezaron a salir los lectores de libros electrónicos (e-readers) me planteé seriamente si este cacharro sería para mí. Soy lectora compulsiva, lo que conlleva un problema económico y de espacio. Económico en menor medida porque echo mano de biblioteca (bien) y de libros en oferta/segunda mano (mal). Y de espacio porque ¿cuántos libros puede una persona acumular a lo largo de su vida? Con libros desparramados por todos sitios y en varias partes del mundo, llega un momento en el que te planteas seriamente hasta dónde puede llegar la acumulación. Por otra parte, leyendo las prácticas de las editoriales en temas de producción y distribución, se quitan las ganas de entrar en el juego. Por no hablar de la cantidad de árboles que se pueden salvar si se reduce la producción de libro físico. Y si no hay costes de producción y logística, ¿bajará el precio? La lógica dice que sí, aunque no siempre es así. Todos estos temas rondaban por mi cabeza y cuando ví que el Kindle de Amazon bajaba de precio y estaba disponible fuera de los USA no me lo pensé dos veces. Y no me he arrepentido a pesar de sus limitaciones. Las limitaciones son amplias y documentadas por toda la red, pero en lo que a mí me afecta son dos: no es compatible con otros formatos de libro electrónico que se comercializan en otras webs y países (EPUB por ejemplo) y los contenidos (libros) están en un 99% en inglés. Dado que Amazon tiene un extenso catálogo y que no me importa leer en inglés, es más, es lo habitual, estas desventajas me parecieron menores en comparación con el beneficio que el aparato traería a mi vida. Continuará ...

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